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Dirección:

Hermandad de

Ntra. Sra. de la Piedad

Plaza de la Merced

18800 BAZA (Granada)

Teléfonos 

Hermano Mayor: 699416724

Secretario: 958700243

 


 




Índice:

1.- La Iglesia

2.- El Camarín

3.- El Museo de la Virgen


1.- La Iglesia:

 

              

 

El actual templo, donde recibe culto la Virgen de la Piedad, tiene su origen en aquella primitiva ermita que comenzara a edificarse en los primeros meses de 1490, fundada por Don Luis de Acuña, que había participado en la conquista de Baza y estaba emparentado con don Enrique Enríquez y doña María de Luna, tíos del rey Fernando, para lo cual eligió un solar existente en el arrabal de La Churra, en el que se encontraban las ruinas de un antiguo y humilde templo mozárabe, en donde los cristianos bastetanos hacían sus cultos antes de la invasión almohade; y precisamente en el mismo sitio en donde se firmaron las capitulaciones de entrega de la ciudad a los Reyes Católicos.
 Por un documento datado el 31 de julio de 1492 podemos deducir que por esa fecha la ermita ya estaba construida, o en proceso de construcción, y tenía el título de la Piedad.
Concluida la ermita y establecido el culto en ella, este fue atendido por capellanes. En el año 1522 fallece Don Luis de Acuña, que había dispuesto en su testamento que la ermita que había construido en Baza se entregase a los Padres de la Merced. Establecida, en nuestra ciudad, la Orden Mercedaria en 1523, los primeros religiosos pusieron todo su afán en construir una nueva capilla en la medida que los bienes fundacionales lo permitieran, ya que la ermita les pareció poco digna y muy pequeña para el culto a la Piedad.
La capilla se comienza a edificar ese mismo año de 1534, Esta obra no debió ser muy sólida pues, muerto don Melchor, su viuda rehace la capilla para lo que contrata, el 28 de febrero de 1546, la nueva construcción con Martín de Alzaga según trazado de Rodrigo de Gibaja, el arquitecto más autorizado en esta época en Baza y maestro cantero de la Iglesia Mayor.
Para la realización de la nueva capilla es necesario el derribo de la anterior. La construcción del nuevo templo se caracteriza por su larga duración ya que se prolonga hasta el último tercio del siglo XVIII.
Durante el siglo XVI se construye la capilla mayor y las dependencias de la  sacristía, que una vez finalizadas hacen parecer ridículas las dimensiones del cuerpo de la iglesia en comparación con lo nuevamente edificado, por lo que se proyectan acometer obras para su ampliación. 
Durante el siglo XVII se lleva a cabo un amplio programa de obras que incluyen la ampliación de la iglesia primitiva y así mismo se inicia la construcción del camarín de la Virgen. El incremento de las dimensiones de la iglesia se hace necesario debido a la gran afluencia de fieles en los días de cultos a la Virgen. La primera obra que se acomete para ello es la de alargar la nave principal, obra que está finalizada en 1652. Sin embargo y viendo el aspecto destartalado que presenta el templo, ocho años después, se acometen las obras de adición de sendas naves laterales, con la finalidad de alojar altares dedicados a otras devociones complementarias de la Virgen de la Piedad y que lograrían un equilibrio en las dimensiones del templo. La ampliación por el lado de la epístola no reviste problema alguno ya que linda con el terreno del convento, pero el lado del evangelio presenta el problema de que el muro es colindante con la calle. Ante esto se piensa en una solución drástica: ocupar el terreno público y desviar el trazado de la calle, ofertando a cambio unas casas propiedad del convento. En 1660 fray Gabriel Salido hace la solicitud al Ayuntamiento que, tras escuchar las razones de los mercedarios, otorga el correspondiente permiso y se construye una nueva nave, dividida en varios tramos abovedados, como se había hecho en el lado opuesto. Esta ampliación transforma por completo la apariencia de la iglesia, en la que destaca la amplitud de la nave central en anchura y en altura en relación con las naves colaterales.
Durante el siglo XVIII se completa la decoración del camarín, se reconstruye la fachada y se coloca la portada monumental de la iglesia.
Esta larga duración de la edificación del templo hace que en él se sucedan una gran variedad de estilos artísticos, muestrario de las tendencias de moda en cada periodo: el último gótico,  un primer renacimiento y un barroco tardío. Todos estos estilos perfectamente compatibles con el tradicional de la zona: el mudéjar.
El templo es de planta rectangular de tres naves, separadas por arcos de medio punto, y cabecera cuadrada de sillería cubierta con una bóveda de crucería estrellada. Se observa que esta cabecera, donde se encuentra el altar mayor, no es prolongación del rectángulo de la nave central, sino que está algo inclinada hacia la derecha, por la necesidad de dejar dentro del templo el nicho o fosa donde estuvo oculta la Imagen de la Virgen.
Las naves laterales tienen bóvedas de aristas a tramos. La nave central tuvo un bonito artesonado, modificado y arreglado repetidas veces. La última fue en 1983 en que, por hundimiento parcial de la cubierta se construyó una totalmente nueva de teja árabe, decorándose con un sencillo artesonado de madera y tirantes. Esta nave central está separada del presbiterio por un monumental arco toral de medio punto, muy decorado con veneras, medias lunas y motivos florales. En la clave hay un escudo real sostenido por leones rampantes; y en las enjutas los escudos de los Enríquez y de los Luna sostenidos por ángeles. En los laterales de la capilla mayor se encuentran, tallados en piedra, los dos escudos de las citadas familias.
Tuvo esta capilla mayor un magnífico retablo barroco construido en el siglo XVIII, destruido en 1936. En la actualidad tiene un moderno retablo de madera tallada y sobredorada coronado con el escudo mercedario. Bajo el escudo una pintura: “San Francisco de Asís recibiendo los estigmas”. En el centro se abre un hueco acristalado por el que se ve la Imagen de la Virgen de la Piedad  en su camarín. A ambos lados hay hornacinas con sendas imágenes de Jesús y de la Virgen.
En las paredes de la nave central cuelgan lienzos de temática franciscana, de principios del siglo XX, obra de Fr. Manuel Navarro.
A los pies del templo se conserva el gran coro con artísticas molduras barrocas.
Al entrar a la iglesia, al lado derecho, hay un armario de madera de Guatemala, cuyo interior está policromado con sangres de animales guatemaltecos. Las puertas están decoradas con dos bellos escudos de la Orden Mercedaria en madera tallada, de estilo rococó.
 La monumental portada de mármol gris de Macael, que ocupa gran parte de la fachada principal, fue realizada en 1776 sin que, por ahora, se conozca el nombre de su autor.
 Se trata de una portada retablo dividida en dos cuerpos. El cuerpo inferior tiene arcos de medio punto sobre jambas, enmarcado por pilastras pareadas corintias. Las pilastras tiene grabada una decoración floral. El cuerpo superior, con arcos y pilastras del mismo orden arquitectónico, tiene en el centro una hornacina donde estuvo la imagen de San Pedro Nolasco fundador de la Orden Mercedaria. En los años 70 del pasado siglo se colocó en este hueco una imagen de mármol de la Virgen de la Piedad, obra del marmolista bastetano Rafael Flores Ruiz. Tiene una cartela con esta inscripción: “Se colocó esta portada, siendo comendador el R.P. Leonardo Vela. 1776”
   

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2.- El Camarín:

 

 

El espacio más suntuoso del Santuario es, sin duda, el camarín donde está situada la venerada imagen de Ntra. Sra. de la Piedad. 

          La construcción del camarín de la Virgen de la Piedad comienza en 1689, firmándose el contrato entre el padre Comendador, fray Jacinto Aturiac, y el maestro de carpintería vecino de Baza, Juan López de Robles, el día 23 de mayo. El contrato es para la obra de albañilería exclusivamente que se fija en la cantidad de 4.000 reales. La decoración del mismo se hace a principios del siglo XVIII. Es una estructura adosada a la cabecera del templo, desde el que se puede contemplar la imagen por el hueco abierto a la nave central con un arco de medio punto, y que comprende varias piezas: el camarín propiamente dicho, el antecamarín y la escalera de acceso a ellas a través de una puerta que se abre en el fondo de la sacristía. Debajo de ellas hay un sótano en el que algunos piensan, sin fundamento, que se encuentra el lugar donde fue hallada la Imagen de la Virgen. Si esto hubiera sido así, se habría utilizado este espacio como lugar de culto.

           El camarín es de planta rectangular y está cubierto con una bóveda elíptica dispuesta sobre pechinas ocupadas por águilas imperiales bicéfalas, propias de la casa de Austria; estas sostienen artísticos espejos con marcos tallados en madera vistosamente decorada. En el centro de la cúpula hay una piña, muy exornada, en la que convergen nervios dorados que le dan un claro carácter ornamental en concordancia con las tendencias artísticas de la época en que se construyó. Las paredes están revestidas de una llamativa decoración en la que se combinan la piedra, el estuco y las yeserías para dar lugar a motivos policromados como guirnaldas, hojas de acanto, de vid y de laurel que forman medallones y marcos que acogen la rica iconografía, tanto regia como religiosa, representada en la estancia. El camarín contiene una importante dosis de naturalismo y artes figurativas, características determinantes del estilo barroco. En el muro del fondo se abre una ventana cuya luz está velada por una gruesa cortina que imprime a este espacio un marcado carácter sagrado y devocional debido a la proximidad de la Imagen de la Virgen que ocupa el centro del mismo.

            Tras el saqueo napoleónico y el proceso desamortizador de 1836, el camarín, queda en un estado lastimoso de abandono y deterioro. En 1926 comienzan las obras de restauración y nueva subida al camarín, bajo el asesoramiento del escultor granadino Navas Parejo. Obras que finalizan en 1929 y son bendecidas el 1 de septiembre.

            Destaca el camarín, en primer lugar, por la iconografía relacionada con la Monarquía española a través de algunos de sus símbolos y algunos de sus reyes. Dentro de cuatro marcos de yesería tallada y sobredorada se encuentran sendos lienzos con retratos de reyes que siguen, en su colocación, un orden cronológico. Sobre la puerta de entrada figura Felipe II, monarca que favorece económicamente a la ciudad con la concesión, en 1583, de una feria anual en los días anteriores y posteriores a la festividad de la Natividad de la Virgen. Los retratos de la reina gobernadora doña Mariana de Austria y de su hijo Carlos II, último de los reyes de la Casa de Austria, situados en la pared del fondo, recuerdan la relación que ambos tuvieron con el templo debido a la milagrosa curación del rey niño, en 1673, por intercesión de la Virgen de la Piedad. Estos tres retratos fueron pintados en 1958 por el artista granadino Luis Palomares para sustituir a los antiguos muy deteriorados. Frente a la puerta de acceso se encuentra el retrato de Felipe V, símbolo histórico de la importancia de este nuevo monarca de la Casa de Borbón en los comienzos del siglo XVIII, época en que se decora el camarín. Este es el único lienzo primitivo que se conserva ya que fue respetado por los franceses debido a la nacionalidad gala del monarca. En esta misma pared se encuentran otros símbolos de la monarquía: el león con el orbe a sus pies, los dos castillos y el collar de la Orden del Toisón de Oro. Con estos retratos y símbolos se pretende establecer una relación histórica entre el Santuario, la Virgen de la Piedad y la monarquía española.

          También es importante en la decoración del camarín la iconografía de tipo religioso. En la pared del fondo y bajo la ventana, cuyo marco es un prodigio de ornamentación barroca, hay una pintura ovalada de Ntra. Sra. de la Merced y, a ambos lados, dos frescos que representan a San Pedro Nolasco y a San Ramón Nonato, santos vinculados a la Orden Mercedaria. Bajo el lienzo de Felipe V hay un cuadro de la Santísima Trinidad. A ambos lados de la boca del camarín se encuentran lienzos de San Francisco de Asís y de Santo Domingo de Guzmán y flaqueando la puerta de entrada se encuentran los de San Antonio de Papua y San José. Estos cuatro últimos pintados por Manuel Muñoz Barberán y colocados el 18 de marzo de 1941.

          El centro de la estancia lo ocupa la Sagrada Imagen de Ntra. Sra. de la Piedad colocada sobre el suntuoso trono barroco tallado, en 1955, por el escultor granadino Francisco López Burgos. En el año 2005, el Camarín, se somete a una restauración integral, tanto de sus elementos constructivos como decorativos, lo que hace que en la actualidad luzca en todo su esplendor.

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3.- El Museo del a Virgen:

         En una sala  anexa al  Templo  se encuentra el Museo de la Virgen en el que se expone el ajuar de la Virgen y otros objetos relacionados con la Hermandad y el culto.  

         Dentro de un gran armario noble con vitrina, obra del taller de Hijos de Esteban Jiménez, se exponen las joyas y exvotos de la Virgen, así como cálices, patenas y otros objetos de culto entre los que destaca una magnífica custodia.

          En sendos armarios se exponen cuatro mantos de la Virgen con sus respectivos delantales a juego. El resto de mantos se guardan en los cajones del armario. En la actualidad la Virgen de la Piedad posee diez mantos (cinco blancos, dos azules celestes y tres morados), que va alternando de acuerdo con las distintas festividades y tiempos litúrgicos.

             En lugar destacado y dentro de una vitrina figura una de las coronas de las dos que tiene la Virgen: la más antigua que data de 1940, que se le impuso el 14 de septiembre de ese año coincidiendo con el X aniversario de su Coronación y que habitualmente tiene puesta en su camarín; la más moderna data de 1954 y es una rica corona de plata sobredorada y piedras preciosas a imitación de la utilizada para la Coronación Canónica y en la que se graba la misma inscripción que en aquella. Se le impone el día 5 de diciembre de 1954, con motivo del Año Mariano y próximo a cumplirse el XXV aniversario de la Coronación Canónica.

          Así mismo y dentro de una vitrina se expone el Manuscrito del Padre Barroso del siglo XVIII.

         No podía faltar en el museo la figura del Cascamorras con su traje y bandera junto a fotografías y recuerdos de esta fiesta.

         También se pueden contemplar recuerdos del hermanamiento con otras Hermandades marianas, así como documentos y fotografías relacionadas con la tradición y la devoción a la Virgen de la Piedad.

          Figuran también en el museo las señas de identidad de la Hermandad como son el Estandarte, la Bandera y los cetros de la Junta de Gobierno.

           Todo el recinto está presidido por el trono procesional de la Virgen, con el bello templete neogótico de 1946, obra del escultor y orfebre granadino D. José Navas Parejo.

            Completa el museo un mueble expositor dedicado a la venta de objetos de recuerdo de la Virgen. 

 

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