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Dirección:

Hermandad de

Ntra. Sra. de la Piedad

Plaza de la Merced

18800 BAZA (Granada)

Teléfonos 

Hermano Mayor: 699416724

Secretario: 958700243

 


 




Índice:

1.- La Imagen

2.- La devoción y el culto

3.- El tradicional Cascamorras

4.- La Coronación Canónica

5.- Patrona y Alcaldesa perpetua

 


1.- La Imagen:

 

 

El hallazgo de la Imagen de Ntra. Sra. de la Piedad:

         Remontémonos al siglo VIII y al año 711 en el que se produce la entrada de los árabes en la Península Ibérica tras la derrota del Rey Visigodo Don Rodrigo en la Batalla del Guadalete. En pocos años la doctrina de Mahoma se extendió por todo el territorio Hispano.

         En aquellas poblaciones en que los invasores encontraron resistencia por parte de sus habitantes, aquellos al conquistarla, no respetaron costumbres ni creencias e impusieron como única religión el Islam. Sin embargo en otras, como sucedió en Baza, los conquistadores tomaron posesión de ellas de forma pacífica al no oponer ningún tipo de resistencia sus moradores. Ello propició que al hacerse las capitulaciones se pusiese la condición de que los nuevos dominadores deberían respetar las creencias de los cristianos que así lo deseasen y se les permitiría el libre ejercicio de su religión y sus prácticas piadosas, para lo cual se les concedió el poder hacerlo en un solo templo extramuros de la ciudad. Así, una vez entregada la Catedral que quedó convertida en Mezquita Mayor, tuvieron que edificar una pequeña ermita en el arrabal de La Churra (hoy barrio de La Merced) a la que los cristianos trasladaron todos los objetos necesarios para el culto.

       A estos cristianos que vivieron en la España musulmana conservando su religión cristiana e incluso su organización eclesiástica se les llamó mozárabes, creando unos ritos que aún se conservan en una capilla de la catedral de Toledo y otros lugares.

      Así vivieron los mozárabes de Baza hasta el siglo XII en el que un jefe musulmán fanatizó a las tribus occidentales de África, los almohades, que en el año 1175 declararon la guerra a los reinos musulmanes españoles con el fin de restablecer en toda su pureza el Islam. Pronto cayó en poder de los almohades nuestra ciudad en la que destruyeron templos, imágenes y reliquias con el fin de extinguir cualquier vestigio de la religión de Cristo. Es de suponer que los mozárabes bastetanos temiendo ver profanada alguna imagen de las que con mayor devoción veneraban, en su ermita del arrabal de la Churra, procedieran a esconderla bajo tierra, en donde permanecería más de tres siglos.

      Tomada Baza por los Reyes Católicos, el 4 de diciembre de 1489 festividad de Santa Bárbara, procedieron al reparto de tierras entre los nobles que le acompañaban en la Reconquista, siendo uno de ellos Don Luís de Acuña y Herrera, Capitán y Maestresala de los monarcas y lugarteniente del gobernador de Baza, que recibió autorización real para edificar una Iglesia eligiendo para tal fin un solar situado en el arrabal donde se encontraban las ruinas de la antigua ermita mozárabe destruida por los almohades y colindante con la moreria, barrio donde se alojó a la población morisca que eran los islámicos que se bautizaron.

      Los trabajos comenzarían en los primeros meses de 1490 y según la tradición cuando los trabajadores procedían a hacer las excavaciones para los cimientos del nuevo templo uno de ellos, llamado Juan Pedernal natural de Guadix, notó que su pico tropezaba con un cuerpo duro embutido en el terreno; creyendo que se trataría de una gruesa piedra descargó con todas sus fuerzas un fuerte golpe de pico, quedando absorto al escuchar una lastimera y dulce voz que dijo: ¡Ten Piedad!

      El obrero, lleno de estupor y emoción, comunicó lo oído a sus compañeros que, como no habían escuchado voz alguna, procuraron convencerle de que sería producto de su imaginación. Pero ante su insistencia removieron con cuidado los escombros tropezando, al fin, con una masa de yeso con sonido a hueco en la que aparecía el orificio causado por el golpe de la herramienta. No atreviéndose a descubrir lo que contenía el tosco yesón comunicaron lo sucedido a Don Luís de Acuña que acudió acompañado de gran número de personas que ya habían escuchado el maravilloso relato y en presencia de todos se abrió el caparazón, dentro del cual encontraron una imagen de la  Santísima Virgen.

       Colocaron la sagrada Imagen en un altar improvisado con materiales de la obra, mandando el señor de Acuña a un criado a que trajese de la próxima Iglesia de San Juan cuatro cirios, orando todos con gran fervor y mudos de emoción ante aquella Virgen a la que desde aquel momento, por las palabras que el obrero dijo haber escuchado, se le dio el título de Nuestra Señora de la Piedad.

 

Descripción y antigüedad de la Imagen:

 

           El Padre Mercedario Fr. Juan Barroso, Comendador del Convento de esta Orden, en 1740 describía así la Imagen:

       “La imagen tiene de alto poco más de media vara castellana; es de piedra más dura que la franca, color de perla; túnica, como de color musgo claro, con ceñidor; manto hecho como de talla, color encarnado, no encendido; llega el manto desde el cuello hasta los pies y así mismo la túnica, recogido el manto por el brazo izquierdo y por el lado derecho, todo tendido; pelo largo hasta la mitad de la espalda, color rubio.

        El niño es de cuerpo entero, recostado en el brazo derecho de la Virgen, y de la mano izquierda de la Señora aplicada sobre las rodillas del Niño, que no tiene ropaje alguno; el pelo es corto y enanillado, la mano “derecha” extendida sobre el pecho de su Madre. Tiene la Virgen corona real, hecha de la misma piedra. El pie derecho de la Señora sale, por debajo de la túnica, algo más de dos dedos; no tiene peana o pedestal. El rostro de la Virgen es entre moreno y rosado, es muy agraciado y respetuoso; parece se le muda el color en más claro y oscuro, en diversas ocasiones y siempre lo tiene brillante y terso como jaspe; la frente, ancha y espaciosa; los ojos, muy graves y proporcionados, de color entre verde y pardo, muy elevados a el cielo, y, por esta ocasión, tiene como unas rugas entre los ojos; la nariz, afilada y larga, en proporción; pero algo comida por la parte inferior de las ventanas; los labios muy encarnados y abiertos como quien acaba de hablar, y, parece, se le percibe la lengua levantada y tocando con la punta el principio del cielo de la boca, como quien acaba de pronunciar alguna palabra, o dicción, que finaliza en D, porque, tal vez, se le quedó así por la voz PIEDAD que pronunció: En la mexilla derecha, tiene un picazo poco mayor que una lentexa, fue causada del golpe del azadón con que la hirieron al descubrirla. Este es, con puntualidad, el retrato de nuestra Santa Imagen”

       En 1974 el Padre Pedro Lozano, franciscano, escribía:

     “Sin embargo, de estar toda ella tallada con verdadero primor, desde antiguo se la revistió de ricas telas y vestiduras de seda, oro, plata y exquisitos bordados. Desde abril de 1973 la bella talla de Nuestra Señora de la Piedad, viene apareciendo tal cual es, y tan sólo recubierta con el espléndido manto que viste, según las fiestas litúrgicas que se celebran. Todos hemos admirado, con aplauso, esta determinación tan oportuna”.

      En cuanto a determinar la antigüedad de la Imagen son varias las opiniones que de ella se han emitido, algunas de ellas remontándose a los primeros tiempos del cristianismo e incluso atribuyéndole un origen apostólico.

      Por ejemplo en el más antiguo tratado que se ocupa de la Virgen de la Piedad de Baza, “Almería Ilustrada” escrito por Gabriel Pascual y Orbaneja en 1699, se hace constar, como cosa sabida en su tiempo por tradición, que la escultura fue traída a Baza por su primer evangelizador y obispo San Tesifón.

      Pero los modernos estudios han demostrado que no hubo imágenes de María anteriores al siglo X. Las imágenes que de esa época se conservan son todas de pequeño tamaño, por la necesidad de transportarlas frecuentemente para poderlas ocultar, y todas están sentadas de frente con el niño sentado sobre sus rodillas. Las imágenes de los siglos XII y XIII aparecen con el niño sentado sobre la rodilla izquierda.

      Magaña Bisbal opina que dada la similitud de la Virgen de la Piedad con la del Pilar de Zaragoza, ambas están de pie con el niño sobre el brazo, dataría del siglo XI.

       Emilio Orozco Díaz y Jesús Bermúdez Pareja, cualificados especialistas en arte, en un informe elaborado en 1939 afirman:

      “Conserva los suficientes restos de forma, plegado de telas y factura para poderla catalogar como escultura gótica del siglo XV, y apreciable, sobre todo, por la finura con que fue labrada”.

      Este informe fue ratificado por el entonces comisario de Patrimonio Histórico Artístico Antonio Gallego Burín.

      Gómez-Moreno Calera escribe:

      “El estilo de la imagen, a pesar de tratarse de una obra de tipo popular, no parece remontarse más allá del siglo XV” y añade más adelante: “esta imagen debe corresponder a finales del gótico, es decir, a las últimas décadas del siglo XV o principios del XVI”

       Olgoso Moreno, restaurador de obras de arte, en su “Propuesta para la conservación preventiva de la escultura de Nuestra Señora de la Piedad  elaborada por encargo de la Hermandad en octubre de 2007, señala su antigüedad en el siglo XI o XII. Y escribe:

       “La intervención en una obra de arte que, sobre todo, es símbolo sagrado para una colectividad se debe afrontar desde la máxima prudencia, respeto y rigor. La imagen actual está grabada en la retina del pueblo que la venera y ama tal y como es”

       A la vista de todas estas opiniones de personas autorizadas podemos concluir que la Imagen de la Virgen de la Piedad tiene más de 500 años de antigüedad, sufrió una primera restauración en el siglo XVIII y la estética que presenta en la actualidad corresponde a la reconstrucción llevada a cabo por el artista D. José Maria Ponsoda en 1940.

 

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2.- La devoción y el culto:

 

  

                Podemos decir que desde el mismo momento del hallazgo de la Sagrada Imagen de la Virgen se le profesó una gran devoción por el pueblo bastetano.

                El motivo de la advocación de Virgen de la Piedad sería el de las palabras que oyera el obrero que la encontró, según la tradición no interrumpida de padres a hijos, ya que la escultura no responde a la manera tradicional de representar a “la Piedad”, es decir una Dolorosa sentada al pie de la Cruz y teniendo sobre su regazo a Cristo muerto.

               En cualquier caso la devoción a esta Imagen, iniciada hace más de quinientos años, fue enraizándose en el pueblo hasta llegar a nuestros días.

              Finalizada la construcción de la pequeña ermita y establecido en ella el culto a principios del siglo XVI, su fundador, Don Luis de Acuña, dejó encargados del mismo a capellanes qué el mismo nombraba y pagaba. Se desconocen los nombres de estos sacerdotes que promovieron el primitivo culto y la devoción a Ntra. Sra. de la Piedad, a excepción del que era capellán en el año 1514: el licenciado don Juan Ortiz, que solicitó del Papa una indulgencia. León X, en respuesta a esta solicitud, con fecha de 20 de junio de ese año concedió indulgencia plenaria a todas las personas que, habiendo confesado y comulgado, visitasen la Sagrada Imagen en los días de la Purísima, de la Natividad de Nuestra Señora, de la Asunción y en el de Santa Ana.

                El 26 de noviembre de 1523 tiene lugar un hecho fundamental en el desarrollo del culto a la Virgen: se hace cargo de la ermita la Real Orden de Santa María de la Merced, como fijaba el testamento de D. Luis de Acuña, siendo su primer comendador Fr. Diego Ruiz de Zafra, con lo que se inicia la construcción de la actual iglesia y convento que habitarían los Mercedarios, con pequeñas interrupciones, durante más de tres siglos.

                Sería esta orden la que daría un gran impulso a la devoción hacia la Virgen solicitando a la Santa Sede la concesión de gracias e indulgencias para promover el culto de la Virgen de la Piedad.

             Son muchos los relatos de sucesos portentosos, surgidos en esta época, en los que el pueblo vio claramente la intervención de la Virgen de la Piedad.

      Por esta popularidad que la Imagen iba adquiriendo, su devoción fue aumentando entre las gentes, llegando pronto sus fiestas a ser de las más solemnes y concurridas de la comarca, pues a ellas acudían personas de todo el contorno primero y de lugares más lejanos después, contribuyendo, las que podían, con valiosas donaciones, al esplendor y riqueza de la Imagen y su capilla.

              En el siglo XVII, toda la tradición oral sobre la Virgen de la Piedad, se recoge por primera vez en dos manuscritos. El primero fue obra del Canónigo Doctoral de la Iglesia Colegial de Baza, don Alonso de Yegros (+1642), que redactó una historia de nuestra localidad en la que todo lo concerniente a la Virgen de la Piedad tenía un peso importante. El segundo autor que se ocupó de dejar constancia escrita de los milagros de esta Virgen fue el mercedario bastetano don Juan de Urrea y Aisa que, hacia 1662, compuso la obra “Origen, hallazgo y milagros de nuestra santísima imagen de la Piedad”. 

              Ya en el siglo XVIII el padre mercedario fray Juan Barroso, que había llegado en 1737 al convento de Baza como Comendador, enterado de la fama de la Imagen y “deseando promover más la devoción de esta Señora”, según sus palabras, mandó a la imprenta una novena en verso, que fue uno de los primeros textos impresos, quizás el primero, que divulgó la leyenda de la Piedad. Más tarde en 1744, cuando ya no residía en Baza, recogió toda la tradición popular, tanto la oral como la escrita por Yegros y Urrea, componiendo su manuscrito: “Ilustración cronológica, política, moral y mística del origen, invención y milagros de Nuestra Señora de la Piedad de Baza”.

                Además del importantísimo papel de los frailes de La Merced en el fomento del culto a la Virgen de la Piedad, este se vio favorecido  por la existencia de una cofradía bajo esta denominación.

                La fama de milagrosa de la Virgen llegó a extenderse de tal manera que incluso llegó al  Palacio Real del Madrid. Siendo aún muy niño Carlos II, enfermó de viruelas que le producían fiebres altísimas que hacían temer por su vida a la Reina Gobernadora Doña Mariana de Austria. Hacía esta, junto a toda la Corte, rogativas y votos por la pronta mejoría del Monarca, sin que la enfermedad decayese. Fue la Marquesa de los Vélez, doña María Engracia de Toledo, aya de Carlos II, ligada a nuestra ciudad por vínculos de afecto y de sangre, la que recomendó a la Reina hiciese alguna promesa a la Virgen de la Piedad de Baza, confiando que por este medio el rey había de sanar. Ofreció aquella costear una lámpara de plata con dotación perpetua para su mantenimiento. Sanó, el Rey, de su enfermedad y la reina se apresuró a cumplir su promesa enviando una monumental lámpara de plata de 7 arrobas, 7 libras y 14 onzas de peso. Así mismo, el 14 de septiembre de 1673, Doña Mariana de Austria,  expidió una Real Cédula en la que disponía que de los impuestos sobre el vino, vinagre, aceite y carnes se pagasen al Convento 37.500 maravedíes anuales “por la dotación de la lámpara grande de plata que de mi orden y por devoción del Serenísimo rey, mi muy caro y amado hijo, he mandado hacer para la capilla de Ntra. Sra. de la Piedad, sita en el Convento de la Merced, de la ciudad de Baza” 

                Un ilustre hijo de Baza Fray Andrés Sánchez de las Navas y Quevedo, Obispo de León en Nicaragua (1677-1682) y Arzobispo de Guatemala (1678-+1700), que nunca olvidó a la Virgen de la Piedad, ante cuyo altar profesó como religioso mercedario el 26 de septiembre de 1694 y celebró su primera misa, quiso enriquecer su capilla para lo que envió desde su lejana diócesis una gran cantidad de alhajas de gran valor, entre ellas varias coronas de oro con topacios esmeraldas y diamantes, una magnífica custodia de oro coronada con la cruz de su pectoral y gran cantidad de barras de plata para que, con ellas, se fabricase un nuevo tabernáculo para la Virgen, como así se hizo poco después, corriendo la obra de carpintería a cargo de Juan López de Robles que fue decorada por el maestro platero Juan bautista Muñoz , vecinos de Baza. Así mismo envió muchos cálices, candelabros y otros utensilios de plata para el servicio del templo.

                   Todas éstas y otras muchas joyas se guardaban en dos grandes armarios de nogal, también enviados de América, uno de los cuales se conserva en la actualidad y en cuyo interior hay esta inscripción: “Año de 1763 se colocó esta puerta labrada en Méjico y Guatemala por el R.P.M. Fray José López Falcón, hijo de esta Santa Casa” y en la otra puerta se lee: “Y las varas del palio y cristaleras las dio el P. Fr. Ramón de las Peñas, hijo de este Convento".

                    Del gran fervor de los bastetanos hacia la Virgen de la Piedad en esta época nos dan idea dos datos. El primero es el número de rogativas que se le hacen para pedir su intercesión: se conocen hasta 25 entre 1700 y 1768. El segundo es la masiva adopción del nombre de Piedad por parte de las bastetanas ya que hasta entonces  lo más usados son los de Isabel, Ana, María, Catalina o Juana.

                    Con  el paso de los franceses por nuestra ciudad a la que llegaron el 18 de marzo de 1810 se produjo el expolio de las obras de arte y piezas valiosas de orfebrería religiosa del templo, dejando en la pobreza a este santuario que había sido uno de los más ricos de la comarca. Así mismo se produjo a su vez la huida de los frailes del convento quedando la imagen de la Virgen de la Piedad abandonada. También desapareció la antigua Hermandad de los Pastores, constituida por ganaderos, cuya titular era la Virgen de la Piedad a la que ofrecía cultos en distintos día del año.

El Ayuntamiento y el Cabildo de la Colegiata, dolidos de que Nuestra Señora de la Piedad se hallase sin el culto y veneración debidos, acordaron que la Sagrada Imagen fuese trasladada a la Iglesia Mayor, en calidad de depósito.

A la misa solemne que se celebró con motivo del regreso de la Virgen a su templo asistió el M.I. Ayuntamiento Constitucional, que tomó el acuerdo de “Celebrar, para que no se borre la memoria, la festividad de la Octava con solemne función, aunque se restablezca la desaparecida Hermandad de los Pastores”. Así mismo estaba presente el Ilmo. Sr. D. Fr. Marcos Cabello y López, Obispo de la Diócesis, quien concedió 40 días de indulgencia a los que oyesen el sermón y otros 40 a los que asistiesen al octavario.

                      Pero los trastornos políticos y las revoluciones que sembraron de intranquilidad casi todo el siglo XIX hicieron que la Orden Mercedaria abandonara definitivamente la casa  y el cuidado del culto a la Virgen de la Piedad en 1835. Fue su último Comendador Fray Agapito Aguilar. La imagen de la Virgen fue trasladada a la vecina Parroquia de San Juan con gran disgusto del Ayuntamiento que deseaba se trasladase a la Iglesia Mayor.

                     En 1898, a petición del pueblo de Baza, son llamados por el Obispo de la Diócesis de Guadix-Baza,  Don Maximiliano Fernández del Rincón, los religiosos de la Orden Franciscana de la Provincia eclesiástica de Cartagena que se hacen cargo del abandonado convento y de atender el culto a la Virgen de la Piedad. Fue su primer Padre Guardián Fray Bernardino de Uzal.

                     Los franciscanos devolvieron todo su esplendor y solemnidad a los actos religiosos del templo, destacando las rogativas, las novenas y las funciones en las festividades marianas en las que hacían uso de la cátedra sagrada grandes predicadores de la Orden.

                       El 14 de septiembre de 1930 es coronada canónicamente Nuestra Señora de la Piedad por el Cardenal Arzobispo de Granada Dr. D. Vicente Casanova y Marzol, realizándose solemnes actos religiosos antes y después de la ceremonia de coronación.

            Los tristes sucesos acaecidos en nuestro país entre 1936 y 1939 hacen que la Comunidad Franciscana tenga que abandonar el Convento de la Merced y la Imagen de la Virgen sea profanada, destrozada y abandonada. Recogidos los trozos de la imagen son escondidos durante este periodo  en dos domicilios particulares.

                        Finalizada la contienda civil, regresan los franciscanos en abril de 1939, abriéndose de nuevo la Iglesia al culto el 8 de junio. Ante la ausencia de la Imagen de la Virgen de la Piedad  se le da culto a un cuadro de la misma.

                      Entregada la Imagen por sus guardadores a las autoridades y recuperada por los frailes franciscanos es llevada a Valencia para su restauración el 2 de febrero de 1940. El 28 de junio de ese año, una vez terminada su restauración, es traída a la Iglesia Parroquial de Caniles Al día siguiente, festividad de San Pedro y San pablo,  se bendice la Imagen de la Virgen y se traslada en romería hasta Baza y repuesta de nuevo en el trono de su camarín.

                      El día 5 de diciembre de 1954 se vuelve a coronar con una nueva y rica corona por el Ilmo. Sr. Obispo de la Diócesis Don Rafael Álvarez Lara.

                      Por acuerdo del Excmo. Ayuntamiento el 22 de agosto de 1975 es nombrada Alcaldesa Perpetua de Baza, imponiéndosele el bastón de mando, atributo de su jerarquía el día 8 de septiembre por el Alcalde Don Luis Morcillo Viíta.

                   El día 6 de abril del año 2000 son aprobados por el Obispado de Guadix-Baza los nuevos estatutos de la hermandad que pasa a llamarse “Hermandad de Nuestra Señora de la Piedad, Patrona de Baza”, que bajo la dirección espiritual de los PP. Franciscanos promueve el culto y la devoción a la Virgen de la Piedad.

                    En el año 2008 los Franciscanos se ven obligados a dejar el Convento de la Merced, después de 111 años, por la avanzada edad de sus frailes y la imposibilidad de sustituirlos ante la falta de vocaciones. Son sus últimos moradores el P. Francisco Abril Zafra (Guardián) y el P. Francisco Javier Gómez Ortín. El 7 de septiembre el pueblo de Baza le tributa un cariñoso homenaje de despedida. Es Ministro Provincial el P. Fr. Saturnino Vidal Abellán

                       Ante este hecho corren por nuestra ciudad rumores de cierre de la Iglesia de la Merced, de traslado de la Imagen de la Virgen a otro templo, … Rumores que el Sr. Obispo de la Diócesis de Guadix-Baza, D. Juan García-Santacruz Ortiz, se apresura a callar, el 16 de julio de ese mismo año y antes de la marcha de los PP. Franciscanos, nombrando Rector del Santuario de Ntra. Sra. de la Piedad al sacerdote diocesano D. Pedro Aranda Garrido que toma posesión de su cargo el 16 de septiembre, fijando su residencia en el mismo Convento de la Merced. Con ello el culto a la Virgen de la Piedad en su propio templo y el mantenimiento del edificio conventual quedan asegurados.

  

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3.- El tradicional Cascamorras:

 

          El Cascamorras es la mejor expresión de la tradición y la devoción a la Virgen de la Piedad.

          Ya hemos narrado las circunstancias históricas en que se produce el hallazgo de la Imagen de Ntra. Sra. de la Piedad durante las obras de construcción de una ermita sobre los cimientos de una antigua capilla mozárabe situada en el arrabal de la Churra. El hecho de que Juan Pedernal, el obrero que con su pico hace el descubrimiento, sea de la vecina localidad de Guadix da origen a esta secular fiesta del Cascamorras o Cascaborras.

          Dice la tradición que al año siguiente de su descubrimiento vuelve a Baza, Juan Pedernal acompañado de numerosos amigos y parientes, para asistir a las fiestas religiosas que se van a celebrar en honor de la Virgen, según unos, o  con el propósito de llevarse la Imagen consigo, según otros. En cualquier caso los bastetanos no les consienten la permanencia en esta ciudad y los arrojan violentamente de ella.

               No cesan los accitanos en su propósito y durante varios años vuelven con la misma intención, siendo siempre recibidos con hostilidad por el pueblo. A la vista de los disturbios que cada año tenían lugar, que llegaron a implicar a las autoridades de las dos ciudades; y para tratar de poner fin a los mismos tienen que intervenir las Justicias de  Baza y de Guadix que, tras largas discusiones y deliberaciones, pueden encontrar una solución satisfactoria para ambas partes acordando:

                “Que la posesión de la Imagen, lo sea de la ciudad de Baza, y que las fiestas en su honor correspondan a la ciudad de Guadix, en la que será la encargada de las mismas la Hermandad Nuestra Señora la Virgen de la Piedad, quién festejará a la misma en Baza, en el día 8 de septiembre”.

                 Hay constancia que la Hermandad de la Virgen de la Piedad de Guadix ya existe en 1593 y de la importancia que va adquiriendo la misma, cuyos hermanos  costean las celebraciones en la festividad de la Virgen. El clérigo accitano don Felipe Pedernal, dirigente de la hermandad, afirma “que es descendiente de aquel deboto que mereció oyr que la Virgen, por su boca santísima, le pidió piedad”.

                En los años siguientes, los accitanos haciendo uso de lo acordado, vienen en romería por el camino de herradura, único que existe, a celebrar las fiestas religiosas que por derecho les corresponden. El día 6 de septiembre sale la comitiva formada por el Alcalde Mayor, Regidores, Cabildo, Hermandad y criados, con su bandera y tamborilero. Como es costumbre en las personas acomodadas de esta época les acompaña un bufón, persona pequeña y generalmente poco agraciada cuya misión es distraer a sus señores a lo largo del camino con bromas y jerigonzas.

                Para esperar a la vistosa comitiva, los habitantes de Baza, se desplazan hasta el collado de San Pedro Mártir, en donde es lógico pensar que aquel bufón se encrespara con las bromas de los jovenzuelos y las risas de la chiquillada que acude a recibirle. Es posible que de estas mofas se intente defender con una vejiga atada a un palo y que, en broma, exprese el deseo de llevarse la bella Imagen a Guadix,  ocasionando la indignación de los bastetanos. Según esta versión el bufón sería el precursor del cascamorras actual.

Sin embargo otra versión nos dice que al llegar la  referida comitiva a la altura de San Pedro Mártir, desde donde ya se divisa la ciudad, uno de los cofrades que viene de Guadix se dispone a representar el personaje de Juan Pedernal, y que toma el nombre de Cascamorras, para lo cual se viste con un pintoresco traje multicolor y enarbola una pelota de trapo sujeta a un palo con larga cuerda con la que se dispone a librar la gran batalla contra todo un pueblo.

                   Desde el momento en que este hombre se convierte en Cascamorras está a merced de la ira simulada de la gran muchedumbre que sobre él se arroja y le embadurna el rostro con pintura. Así recorre las principales calles, acosado, sudoroso, defendiéndose como puede con su porra, hasta que la tumultuosa manifestación llega hasta la Plaza de la Merced y en las puertas del templo de la Virgen de la Piedad cesa la hostilidad y los miles de personas allí congregadas se arrodillan mientras sobre sus cabezas ondea, en señal de paz, la bandera de la Hermandad de Guadix.

                   Como es natural, en tan largo periodo de tiempo, la fiesta ha tenido momentos de todos, con algunas interrupciones, aunque la tradición nuca llega a perderse. En unas páginas que la publicación bastetana “La Voz del Partido” dedica a las Ferias y Fiestas del año 1923 podemos leer:

                 “He aquí el primer número de las fiestas, número que no  podría nunca suprimirse porque sería quitar al pueblo uno de sus más rancios motivos de holgorio: el singular tipo. Del Cascaborras que acompañado de su tamboril viene de Guadix todos los años desde tiempo inmemorial a festejar a la Virgen de la Piedad. Los muchachos y los hombres se disputan la honra de agruparse bajo su bandera y estar cerca del semidiós, que bien necesita serlo para poder soportar el poco carnoso recibimiento que a su entrada se le hace. ¡Como que representa nada menos que al que en tiempos remotos quiso arrebatar a Baza su Virgen, milagrosamente encontrada”.

                    Durante el periodo de la Guerra Civil no se celebra por razones obvias.

                   En el año 1940 por iniciativa del sacerdote bastetano Don Simón Reyes Troyano Campiña, Párroco de la Mayor que después será nombrado Canónigo Magistral de la Catedral de Guadix e hijo predilecto de Baza en 1948, se comienza a celebrar de nuevo la fiesta. Desde esta época el Ayuntamiento se implica en el mantenimiento de la fiesta como demuestra el bando que publica en 1943 para fomentar la participación popular:

                   “Bastetanos: Fieles a la simpática y tradicional fiesta de “Cascamorras” que nos legaron nuestros antepasados, hemos procurado hacerla renacer ajustándonos en lo posible al ritual que figura en la Historia de nuestra querida Ciudad, a cuyo efecto, se ha organizado una gran romería a Cuesta Blanca que saldrá de la Carrera de Palacio el miércoles 6 a las 10 de la mañana recorriendo el siguiente itinerario: Alamillos, Carril, Calle de los Dolores, Plaza de santo Domingo, Corredera y Carretera Nueva de Granada, regresando a las 5 de la tarde unidos a la comitiva de Guadix por la Carretera Vieja, según tradicional costumbre. Esta Comisión espera el concurso de todos los verdaderos Bastetanos, y en nombre de nuestro querido pueblo les agradecerá que asistan en carros o carretas engalanadas, o caballo con el típico traje andaluz o en las caballerías que cada uno pueda procurarse, enjaezadas a la antigua usanza de nuestra bendita tierra..- Nota: Los que asistan sin su correspondiente merienda pasarán un mal día”.  

                     En la década de los setenta la fiesta, sin llegar a pederse, comienza a decaer. Por ello es de justicia destacar aquí la magnífica labor llevada a cabo por dos personas que, en los momentos difíciles, han hecho todo lo posible para que la tradición no se perdiera: Juan López Lechuga, Presidente de la Hermandad de Guadix, y  Miguel Fernández González, funcionario del Ayuntamiento de Baza.

                     Será en la década de los noventa cuando la Fiesta del Cascamorras comienza de nuevo a resurgir con el apoyo de todos, especialmente de los Ayuntamientos de Baza y Guadix. Influye sobremanera la cuidada selección del personaje que, por la Hermandad de Guadix, se comienza a hacer para buscar el más adecuado para ello de entre la lista de aspirantes que lo han solicitado. Es a partir de esta época cuando se comienza a corear durante la carrera: ¡esto si que es un cascamorras”

                     En los más de cinco siglos que tiene esta tradición ha ido evolucionando, hasta llegar hasta nosotros, aunque la esencia siempre es la misma.

                    Los actos comienzan en Guadix donde la Hermandad de aquella ciudad hace la presentación del Cascamorras, o Pedro Lagarto como también allí lo denominan, en una fecha cercana al día 15 de agosto. El día 28 de ese mismo mes sale el Cascamorras desde la Iglesia de San Miguel y recorre los distintos barrios de la ciudad accitana pidiendo donativos para sufragar los gastos de la fiesta. El día 5 de septiembre, hacia la media noche, se hace la despedida del Cascamorras y de la Comitiva, designada por la Junta de Gobierno de la Hermandad de Guadix, que se desplaza hasta Baza y que hace su entrada en nuestra ciudad al día siguiente.  

                      Hacia las cuatro de la tarde del día 6 de septiembre van ascendiendo hasta las arrodeas, lugar desde donde parte el Cascamorras en la carretera Vieja de Granada, grupos de personas vestidas con la ropa y el calzado más viejo y con un común denominador: participar en la fiesta. Jóvenes y mayores, padres y abuelos acompañando a los pequeños, se sitúan a los largo del recorrido por donde va a pasar el personaje. Los más madrugadores pueden encontrar sitio junto a las fuentes en donde bañarán al Cascamorras, Caños Dorados y caño de la calle del Agua, en donde se concentran multitud de personas.

                      Los que han llegado hasta San Pedro Mártir esperan junto al Cascamorras, que ya está preparado, la hora fijada de las 6 de la tarde en la que estallan los cohetes que anuncian el comienzo de la fiesta con el inicio de la carrera que lleva al gentío hasta la puerta del Convento de la Merced varias horas después. En ese momento los que son sus enemigos se transforman en sus más fervientes amigos, lo abrazan y lo agasajan. Pasa el Cascamorras al interior del Convento en donde se quita toda la pintura y una vez aseado y con el traje limpio pasa al templo en donde se postra ante la Virgen de la Piedad para ofrecerle su respeto y su oración.

                    A la mañana siguiente, 7 de septiembre, sale Cascamorras, una vez descansado, a recorrer la ciudad acompañado del tamborilero y el abanderado. Va calle por calle y casa por casa solicitando un donativo para su Hermandad y jugando la bandera cuando se lo solicitan para lo cual, chicos y mayores, puestos en cuclillas formando corro alrededor del Cascamorras le vitorean mientras este hondea la bandera alrededor de sus cabezas al compás del redoble del tambor, finalizando con un ¡Viva la Virgen de la Piedad!.

                      La bandera es de vistosos colores, amarillo, rojo y verde, y en el centro lleva la Imagen de la Virgen de la Piedad. Atadas al palo lleva numerosas cintas de colores ofrecidas como exvotos.

                    El día 8, día grande en Baza, por la mañana asiste a la solemne Misa de Pontifical en el templo de Ntra. Sra. de la Piedad y por la tarde co-preside el desfile procesional de la Patrona de Baza.

                    Al amanecer del día 9 parte para Guadix, en donde lo reciben con muestras de poco agrado, por haber vuelto el representante de Juan Pedernal sin la apreciada Imagen.

                    El 23 de enero de 2000 es declarada, por la Junta de Andalucía, Fiesta de Interés Turístico Nacional de Andalucía y el 6 de junio de 2006 es declarada, por el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, Fiesta de Interés Turístico Nacional.

                     Muchos han sido los accitanos que han encarnado el personaje de Juan Pedernal a lo largo de más de cinco siglos. Como homenaje a todos ellos recordemos algunos nombres de los últimos tiempos:

Antonio Gabarrón “Barriga”, Torcuato Navarrete “Furrinche” o “El Jinete” antes de la Guerra Civil.

A partir de 1940 vienen Jesús Javalera “Chirivías”, Antonio Gabarrón “Barriga”, Mateo Bono González “El Veinte”, “Tintín”, Felipe Fernández Espigares “Felipe el de la Marta”, José Villalba Cuerva “Titorrro”, Torcuato Hidalgo Fernández “Pegote”, Torcuato Marruecos Fernández “Tomaico”, Juan Marruecos Fernández “Tomaico”, “El Revolver”, José Villalba Pérez “Cheli” (años 1980 a 1991), Jesús Samaniego “Sama” (años 1992 a 1998), Heriberto Amescua López (año 1999), Jesús Soria Martínez “Chules” (año 2000), José Manuel García Plaza (año 2001), Antonio José Vera López (año 2002), Juan Francisco Madrid Fajardo (año 2003), Jesús Samaniego “Sama” (año 2004), Antonio José Vera “López” (años 2005 y 2006), Jesús Samaniego “Sama” (año 2007), Alejandro Baena Regalado (año 2008) y Rafael Vallecillos Reyes (año 2009).

            No tenemos más remedio que finalizar este capítulo reproduciendo las palabras de Don Luís Magaña, escritas en 1927 y que no han perdido vigencia, porque nos hacen comprender el verdadero significado de esta fiesta:

“El espectáculo, visto así, sin más antecedentes, es algo bárbaro y primitivo, que hasta da la sensación de incultura de un pueblo. Muchos espíritus refinados y progresistas han abogado por su abolición; pero los que son amantes de las tradiciones, los que conocen el fondo y la significación que ésta encierra, saben ver en este acto el sentimiento religioso de dos pueblos que se disputan la posesión de una imagen venerada y la prerrogativa de tributarle los honores que merece. El día que desparezca Cascamorras, habrá desaparecido, bastetanos, el exponente de vuestro tradicional amor a la Virgen de la Piedad”

 

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4.- La Coronación Canónica:

     La solemne Coronación Canónica de Ntra. Sra. de la Piedad tiene lugar a las 12 horas del día 14 de septiembre de 1930 por el Emmo. Sr. Cardenal Dr. D. Vicente Casanova y Marzol, Arzobispo de Granada, en la Plaza de las Eras.

 

         

 

Acta de la Coronación Canónica de la Stma. Virgen de la Piedad 

 

“En la Ciudad de Baza a 14 de septiembre de mil novecientos treinta, y hora de las doce, ha tenido lugar la Coronación Canónica de la Santísima Virgen de la Piedad en la plaza de la Inmaculada -vulgo Eras- verificada por el Emmo. Sr. Cardenal Arzobispo de Granada Dr. Don Vicente Casanova y Marzol, por haber correspondido a la cariñosa invitación que le hiciera nuestro dignísimo Prelado Dr. Dn. Manuel Medina Olmos. Esta ceremonia ha sido precedida por un solemne novenario-misión, para lo cual el día 4 de los corrientes a las seis de la tarde, fue trasladada procesionalmente la sagrada Imagen de Ntra. Sra. de la Piedad a esta Iglesia Mayor: En los nueve días se exponía su Divina Majestad en la Misa cantada a gran orquesta, que se celebraba después de Nona a las diez de la mañana y quedaba expuesta en forma de jubileo hasta las cinco de la tarde, en cuya hora, después de hecha la visita y cantado algún motete al Sacramento, se hacia la reserva; al toque de oraciones empezaba con la recitación del Sto. Rosario, el ejercicio de la novena de la Virgen, y leída aquella, ocupaba la Sagrada Cátedra, el Muy Ilustre Sr. Dr. Dn. Rafael G. y García de Castro, Canónigo Lectoral de la S.I.C.B. de Granada, de cuya elocuencia y trabajo es testimonio la grande y numerosa concurrencia a la comunión del ultimo día del novenario, en el que repartió el pan de los ángeles, el Iltrno. Sr. Obispo, a muchos centenares de almas: En el entre tanto la capilla cantó motetes, y lo mismo en estos que en las misas y salves y letanías con que remataban los ejercicios de la noche, han demostrado el gusto artístico en la elección y ejecución de las obras.
El día 13 entre las cinco y las seis de la tarde, hizo su entrada solemne en esta el Emmo. Sr. Cardenal, a quien salieron a esperar en el Romeral, los Sres. Alcalde, Arcipreste y el P. Guardián, en unión de nutridas comisiones de diferentes entidades. A su llegada a los muros de la Ciudad, se le rindieron honores militares por dos secciones de la Guardia Civil y Bandas de Música, Municipal, y del Regimiento de España. Ocupando un coche descubierto y acompañado del Alcalde, hizo su entrada bendiciendo y saludando al inmenso publico que a su paso con fervoroso entusiasmo. La comitiva, seguida de extraordinaria muchedumbre, llego hasta la Plaza de la Constitución donde era esperado el venerable Prelado Metropolitano por el Iltrno. Sr. Obispo, Clero secular y regular; Ayuntamiento en pleno bajo mazas, y Corporaciones en general. Recibida su Eminencia por el Dr. Medina, hizo este las presentaciones de rigor, acompañándole todos al suntuoso templo de la ex-Colegiata, donde entro bajo palio, orando ante el Sacramento y la Imagen de la Virgen. Al comenzar el ejercicio de la novena ocupo el trono preparado al efecto, y una vez terminada esta, fuese al domicilio del sacerdote D. Luis Alcón Nondedeu quien generosamente ofreció a nuestro Prelado, suntuosa residencia para dicho purpurado; en aquel, y ofrecido por el mismo se sirvió un espléndido banquete, al que asistieron las dignidades eclesiásticas y autoridades locales. Las Bandas dé música ejecutaron selectas operas, durante la velada en el jardín de la estancia.
El día 14 a las nueve de la mañana y cantada la Tercia, y bendecida la espléndida y artística corona por su Eminencia comenzó la Misa de Pontifical. Para acompañar en esta Misa a su Eminencia, dispuso el Iltrno. Sr. Obispo que viniera una comisión de Sres. Capitulares de Guadix; de estos, fue Presbítero asistente, el Muy Iltre. Sr. Arcipreste Dr. D. Francisco Vargas Roda. Diáconos de honor, los Muy Ilustres Sres. Arcediano y Chantre, D. Antonio Fajardo Sánchez, y Dn. Antonio Peláez Manrique; Diáconos de Oficio, el Muy Iltre. Sr. Doctoral y Provisor de la Diócesis Dn. Juan de Dios Ponce y Pozo, y el Muy Iltre. Sr. Canónigo Dn. Juan López Gómez, de Mitra y Báculo los Beneficiados de esta Iglesia, D. Luis Alcón Nondedeu, y D. Juan Sánchez Salinas, y de Gremial, D. Ramón García Ruiz, Coadjutor de esta Parroquia. En el lado de la Epístola en su sitial, y comitándolo el Muy Rvdo. P. Provincial de los Franciscanos y el que suscribe. Cura Arcipreste de esta Iglesia, estaba nuestro dignísimo Prelado. La concurrencia era tan grande que las amplias naves de la ex-Colegiata no eran suficientes para contener el numeroso publico, el que apenas dejaba espacio para medio poderse colocar el Excmo. Ayuntamiento, Juntas de Caballeros y Señoras de la Coronación; Cofradías y Hermandades: Terminado el Evangelio, ocupo la Sagrada Cátedra, el Obispo Diocesano, quien con la sencillez y elocuencia que le son propias, cautivo el auditorio numeroso que ansiando como siempre oírle, guardo un silencio tan profundo que se dejo oír por todos, lo que es difícil en la mayoría de los casos de obtener en semejantes aglomeraciones. Terminada la Misa, paso el Ilustre purpurado a la Sacristía, donde se le sirvió un ligero desayuno: Cambiado el temo toledano, de tisú de plata y oro por otro tan antiguo y valioso como el primero, bordado en sedas y oro pero de bastante menos peso para aliviar de las molestias posibles a su Eminencia Rvdma. y pasada media hora esperando la llegada del delegado Regio, se organizo la procesión al sitio donde había de coronarse la Stma. Virgen. Empezó aquella con una sección de caballería de la Guardia Civil, seguida de la Banda Municipal y Hermandades. A continuación la Carroza con la venerada Imagen, las Parroquias constituidas con Cruz alzada, clero secular y regular, y presidiendo, el Sr. Cardenal, con los Diáconos de oficio ya dichos, nuestro Prelado puesto de Capisayos; el Sr. Delegado Regio y el Excmo. Ayuntamiento. Cerraban la comitiva, la Banda Militar del Regimiento de España, y una sección de la Guardia Civil de Infantería y la Guardia Urbana. Llegados al sitio, y ante un inmenso publico que ocupaba el amplio lugar, y balcones y terrazas; hechas las preces por el Sr. Cardenal, y leído el Decreto Pontificio, diserto brevemente y con elocuencia magistral y arrebatadora, nuestro amadísimo Sr. Obispo, preparación al acto de imponer el venerable Sr. Cardenal, ayudado por el Prelado de la Diócesis, la Corona a Ntra. Sra. de la Piedad. Momentos son estos para sentirlos, son indescriptibles; los vivas ensordecedores de las 15.000 personas allí congregadas, el estruendo de las tracas, el repicar de las campanas, los acordes de las Bandas interpretando nuestra marcha real, lo espléndido del día, el azul intenso del cielo, manchado por las nubes del humo de los cohetes lanzados al espacio; dejándose traslucir el nacer y azul de sus plumas, centenares de palomas lanzadas al vuelo, que mas bien parecían ángeles celestiales que envidiosos de nuestra alegría, vinieron a participar del jubilo y satisfacción que embargaban nuestros ánimos, empujaron las lagrimas que abundantemente se deslizaban, por las mejillas de los mas duros e insensibles a humanas emociones. Acto seguido se organizo de nuevo la procesión, llevando la capa pluvial el Muy Iltre. Sr. Arcipreste por haberse retirado abrumado por el cansancio el Sr. Arzobispo, y recorriendo las calles de Caños Dorados, Alamicos, Cabeza, Plazas de la Encarnación, Mayor, y Magdalena, calle de la Zapatería, y Plazas de San Juan y la Merced, en donde se venera nuestra Virgen Coronada. En la hora y media que duro este acto, no cesaron los vivas a la Stma. Virgen, las palmas reales, el volteo en los campanarios de las Iglesias, los acordes de las mencionadas Bandas de música; formando todo un ambiente del sublime entusiasmo que reinaba en todos.
Estas solemnes fiestas, tuvieron digno remate el día 15 con la Misa de Pontifical, celebrada por el Dr. Medina Olmos, en la Iglesia de la Merced, siendo orador Sagrado el Sr. Magistral de la S. y A.I.C. de Guadix; quien con su docta palabra, demostró el tema propuesto haciendo un sermón digno de su cargo. A las seis de la tarde se organizo la solemne procesión, recorriendo las principales calles, y de la que ha quedado imperecedero recuerdo, por la afluencia de publico, tanto alumbrando que llegaron a engrosar las filas de Hermandades y Cofradías en numero aproximado de tres mil; como por la que presenciaba su paso por las calles de su transito.
Y para que conste firmo la presente acta con los testigos presenciales de dicho acto, en Baza a 16 septiembre de 1930 Manuel Obispo de Guadix y Baza, Presidente honorario de la Coronación; Francisco La Iglesia, Alcalde; Antonio Vidal García, Juez de Instrucción; Juan Parra Fernández, Teniente de la G. Civil; Francisco Vargas Roda, Arcipreste; Gabino L. Morant, Director del Instituto; Felipe Mérida Ruiz, Párroco de San Juan; Pedro Castillo Martínez, Párroco de Santiago; Fr. Diego Muros, Guardián de Franciscanos, y Presidente de la Junta de la Coronación; Nicolás L. del Hierro, Vicepresidente de la Junta de la Coronación; Antonio Sánchez Carrillo, Secretario de la Junta de la Coronación; Ramón Martínez Bonillo, Cura Arcipreste. - Rubricados - Es copia literal – Baza a 26 de octubre de 1930”

 

 

 

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5.- Patrona y Alcaldesa perpetua:

 

      

 Hallada la imagen de la Piedad, poco después de la toma de Baza, pronto surge la devoción en el pueblo bastetano hacia esta Virgen que, según la tradición, se manifiesta milagrosamente honrando así a nuestra ciudad.

 Ya hemos visto como, desde los primeros tiempos, el pueblo de Baza la toma por protectora recurriendo a Ella, tanto particular como oficialmente, para implorarle el remedio en todas sus necesidades.

 Para los bastetanos es una imagen “nuestra”, cercana y surgida del mismo suelo de nuestra ciudad.

 Así el pueblo pronto la aclama como Patrona.  El Ayuntamiento en un acta de 24 de diciembre de 1738 ya se refiere a “Nuestra Señora de la Piedad, Patrona de esta ciudad”.

En otras actas capitulares de 1777 se nombra como “Copatrona” por compartir el patronazgo con Santa Bárbara.  

 Sin embargo no será hasta 1920 cuando se acuerda solicitar, al Obispado, el nombramiento oficial como Copatrona de Baza.

Es Alcalde de Baza D. Nicolás López de Hierro Martín Montijano y Obispo de Guadix-Baza D. Timoteo Hernández Mulas.

 Ni en los autores ni en los archivos consultados hemos encontrado referencia a la contestación a esta solicitud, por parte del Obispado.

 En el informe que en 1930 elabora la Junta Gestora de la Coronación Canónica para adjuntarlo a la solicitud que se envía al Vaticano hemos leído:

 “Esta tierna y ferviente devoción popular a la Virgen de la Piedad, querida y venerada por todos como Patrona”.

Después de la restauración de la Imagen en 1940, el fervor religioso que despierta en los bastetanos la reanudación del culto a la Virgen de la Piedad, imagen que muchos creían desaparecida para siempre, y después de varios años de penalidades y angustias; hace que el pueblo la vitoree como Patrona de Baza en su regreso el día de San Pedro de ese año.

El mismo Ayuntamiento, en el arco monumental que erige para su recibimiento, coloca en grandes letras la inscripción: “A la Patrona de Baza”.

 
Aunque las instituciones oficiales siguen durante bastantes años nombrando a la Virgen de la Piedad como “Copatrona de Baza” es en las últimas décadas cuando se suprime el prefijo co- , que significa compañía, y se designa “Patrona de Baza”, sin dejar de reconocer a Santa Bárbara también como Patrona.

 Los estatutos de la Hermandad de Ntra. Sra. de la Piedad, aprobados por el Obispado de Guadix-Baza con fecha 6 de abril de 2000, en su artículo primero dicen:
 “La antiquísima Hermandad de Nuestra Señora de la Piedad, amplia su denominación a Patrona de Baza, con lo que a partir de ahora pasa a denominarse: HERMANDAD DE NUESTRA SEÑORA DE LA PIEDAD, PATRONA DE BAZA”

Por lo tanto para finalizar este apartado sobre el patronazgo de la Virgen de la Piedad hemos de decir que si bien, al parecer, no existe documento oficial de la institución del referido patronazgo por parte de la autoridad eclesiástica, todos los estamentos la reconocen como Patrona de Baza, como escribe el Padre franciscano Javier Gómez Ortín en 1992:

“Sin negar a Sta. Bárbara su venerable patronazgo histórico sobre Baza, hay que rendirse a la evidencia del sentir popular que espontáneamente desde época inmemorial ha proclamado a la Virgen de la Piedad como Patrona de Baza”.  

 En el año 1975 es nombrada Alcaldesa Honoraria Perpetua de Baza por acuerdo del Excmo. Ayuntamiento, reunido en Sesión Plenaria el día 22 de agosto, en cuyo Libro de Actas consta:

 “Visto el expediente instruido en el que, con las debidas autorizaciones, se propone por su Señoría el Alcalde, el nombramiento de ALCALDESA HONORÍFICA Y A PERPETUIDAD, A LA SANTÍSINA VIRGEN DE LA PIEDAD; Copatrona de esta Ciudad; el Excmo. Ayuntamiento, por aclamación y unánimemente acordó nombrar ALCALDESA HONORARIA PERPETUA de esta Ciudad a la Stma. Virgen de LA PIEDAD, Copatrona de esta localidad; facultándose al Sr. Alcalde para que pueda adquirir los atributos del mando correspondiente y que se le entreguen a la Stma. Virgen, en acto público el próximo 8 de Septiembre, con motivo de su Festividad, a su paso procesional por la Plaza Mayor”.

 En cumplimiento de este acuerdo el Sr. Alcalde Don Luís Morcillo Vita le impone el bastón de mando, atributo de su jerarquía, el día 8 de septiembre al paso de la procesión por la Plaza Mayor.


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