ROGATIVAS1

        El creyente siempre ha elevado sus ruegos a Dios para conseguir el remedio a una grave necesidad. Cuando esa necesidad afecta a un gran número de fieles, la Iglesia Católica realiza lo que se llama una ROGATIVA mediante una oración pública, colectiva  y solemne implorando, casi siempre, la mediación de algún santo o advocación concreta de la Virgen.

     ¡Y qué mejor mediadora puede encontrar el pueblo de Baza que su Virgen de la Piedad.! Así lo ha hecho a lo largo de su historia con ocasión de epidemias, terremotos, tormentas, etc.

     Desde el mismo momento del descubrimiento de la Sagrada Imagen el pueblo acude a Ella como mediadora. Dado el carácter eminentemente agrícola y ganadero que siempre ha tenido nuestra ciudad, y debido a sus épocas de pertinaz sequía, la razón por la que más veces se organizan rogativas a Ntra. Señora de la Piedad es la de pedir el agua vivificante para salvar  las cosechas.

     La primera referencia escrita que se tiene de una rogativa a la Piedad para este fin es del 7 de abril de 1627 en que se le ofrece una misa “por la falta de agua”. 
      El ritual de las rogativas “ad petendan pluvian”, está perfectamente definido desde el principio y en él participan aparte del pueblo la comunidad del convento, el Concejo y el Cabildo de la Iglesia Colegial.  Fray Juan Barroso lo describe así:

        "El viernes penúltimo de Abril, en que comienzan las fiestas de los labradores, a la hora de costumbre  se bajará  la imagen de Ntra. Sra. de su camarín, para ponerla en andas, dándose entre tanto los repliques acostumbrados (los que se darán siempre que se suba o baje al camarín). Al día siguiente por la tarde al terminar el coro de la Colegiata subirá el Clero de la misma con Cruz alzada y ornamentos morados para bajarla procesionalmente al dicho templo, donde permanecerá hasta el domingo último de dicho mes, haciéndole en esos días rogativas por la mañana después de la misa conventual, y Salve y Letanía  por la tarde después de Coro, y demás cultos que de tiempo inmemorial se le dedican.
         El domingo último, se organizará solemne procesión general de rogativa presidida por el clero de la Colegiata con asistencia de las parroquias, Corporación Municipal bajo mazas, y de todas las Hermandades. Al llegar la procesión a la Plaza Mayor, se sacará al atrio de la Iglesia el Santísimo Cristo de los Méndez, y volviendo hacía El la imagen y arrodillándose el clero y el pueblo se entonará solemne rogativa AD PETENDAM PLUVIAM, mientras se toca la campana de la Colegiata. Terminada la ceremonia continúa procesión, encaminándose al Santuario de la Stma. Virgen, donde se canta a la llegada una Salve solemne regresando  el clero en igual forma a su Iglesia.
         Si el domingo dicho lloviese, se aplazará la procesión al domingo inmediato siguiente, y así sucesivamente sin que pueda esta verificarse en ningún día entre semana, aunque lo hubiere festivo, continuándose los cultos en la Colegiata en igual forma que la  primera semana.
         En su Santuario sigue la misma solemnidad durante todo el mes de Mayo, celebrándose dos grandes funciones  en el primer y segundo domingo de dicho mes, y si por la lluvia se hubiese retrasado la subida de la Virgen, a otro u otros domingos, las funciones serán en los dos domingos siguientes a su subida.
         La Salve y rogativa de la Virgen a partir  del primero de Junio no será ad petendam pluviam, sino AD POSTULANDAM SERENITATEM, terminándose el 28 de Agosto.
Esta rogativa se anunciará diariamente a los fieles con los tradicionales volteos de campanas, conocidos con el nombre de "toque a la Salve", una hora antes de la oración.
        Durante todo este tiempo de rogativa, la Santísima Virgen estará en andas en el altar que tiene para este fin en el presbiterio y al lado de la Epístola, en memoria de ser el lugar donde fue hallada, subiéndose a su camarín en el dicho día 28 de Agosto con los repliques acostumbrados”.

         Afortunadamente esta tradición ha llegado hasta nosotros aunque, como es natural, el ritual de estos cultos se ha ido simplificando, especialmente a partir del Concilio Vaticano II en el que la Iglesia introdujo algunos cambios litúrgicos significativos. Sin embargo el esquema de ellos continúa siendo el mismo.

            El sábado que precede a la última semana de abril, a la hora del Ángelus, se baja la Imagen de la Virgen de su camarín para colocarla en las andas procesionales pequeñas y se ornamenta con el manto morado, color propio de la liturgia de estas celebraciones. Por la tarde, una vez finalizada la misa de vísperas, se organiza la procesión para trasladar a la Stma. Virgen de la Piedad hasta la Iglesia Mayor, siendo recibida por el Clero Parroquial y quedando situada en el lado de la epístola del presbiterio.

             Durante toda la semana, en horario de tarde, se reza el Santo Rosario y a continuación se celebra la Eucaristía finalizando con el ejercicio de la Rogativa. 

             El último domingo de abril y  después de la celebración de la Santa Misa vespertina la Virgen es trasladada a la Plaza Mayor, quedando situada frente a la portada de la Encarnación, para proceder a oficiar allí una solemne rogativa ante el Stmo. Cristo de los Méndez, que ha sido colocado en dicha portada.

Finalizada la rogativa continua su camino la Virgen, en procesión popular, por Alhóndiga, Caños Dorados, Cava Alta, Mesto, Plaza de San Juan hasta su templo de la Iglesia de la Merced, donde es recibida por el clero encargado de su custodia,  finalizando el acto con el canto de una salve a nuestra Madre y Patrona.

Posteriormente la Imagen se sitúa en su camarín y se reviste con un manto azul para los cultos del mes de mayo en donde cada día espera la visita y la oración de sus hijos. 

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