La Coronación Canónica

     La solemne Coronación Canónica de Ntra. Sra. de la Piedad tiene lugar a las 12 horas del día 14 de septiembre de 1930 por el Emmo. Sr. Cardenal Dr. D. Vicente Casanova y Marzol, Arzobispo de Granada, en la Plaza de las Eras.

 CORONACION     

Acta de la Coronación Canónica de la Stma. Virgen de la Piedad

“En la Ciudad de Baza a 14 de septiembre de mil novecientos treinta, y hora de las doce, ha tenido lugar la Coronación Canónica de la Santísima Virgen de la Piedad en la plaza de la Inmaculada -vulgo Eras- verificada por el Emmo. Sr. Cardenal Arzobispo de Granada Dr. Don Vicente Casanova y Marzol, por haber correspondido a la cariñosa invitación que le hiciera nuestro dignísimo Prelado Dr. Dn. Manuel Medina Olmos. Esta ceremonia ha sido precedida por un solemne novenario-misión, para lo cual el día 4 de los corrientes a las seis de la tarde, fue trasladada procesionalmente la sagrada Imagen de Ntra. Sra. de la Piedad a esta Iglesia Mayor: En los nueve días se exponía su Divina Majestad en la Misa cantada a gran orquesta, que se celebraba después de Nona a las diez de la mañana y quedaba expuesta en forma de jubileo hasta las cinco de la tarde, en cuya hora, después de hecha la visita y cantado algún motete al Sacramento, se hacia la reserva; al toque de oraciones empezaba con la recitación del Sto. Rosario, el ejercicio de la novena de la Virgen, y leída aquella, ocupaba la Sagrada Cátedra, el Muy Ilustre Sr. Dr. Dn. Rafael G. y García de Castro, Canónigo Lectoral de la S.I.C.B. de Granada, de cuya elocuencia y trabajo es testimonio la grande y numerosa concurrencia a la comunión del ultimo día del novenario, en el que repartió el pan de los ángeles, el Iltrno. Sr. Obispo, a muchos centenares de almas: En el entre tanto la capilla cantó motetes, y lo mismo en estos que en las misas y salves y letanías con que remataban los ejercicios de la noche, han demostrado el gusto artístico en la elección y ejecución de las obras. 

El día 13 entre las cinco y las seis de la tarde, hizo su entrada solemne en esta el Emmo. Sr. Cardenal, a quien salieron a esperar en el Romeral, los Sres. Alcalde, Arcipreste y el P. Guardián, en unión de nutridas comisiones de diferentes entidades. A su llegada a los muros de la Ciudad, se le rindieron honores militares por dos secciones de la Guardia Civil y Bandas de Música, Municipal, y del Regimiento de España. Ocupando un coche descubierto y acompañado del Alcalde, hizo su entrada bendiciendo y saludando al inmenso publico que a su paso con fervoroso entusiasmo. La comitiva, seguida de extraordinaria muchedumbre, llego hasta la Plaza de la Constitución donde era esperado el venerable Prelado Metropolitano por el Iltrno. Sr. Obispo, Clero secular y regular; Ayuntamiento en pleno bajo mazas, y Corporaciones en general. Recibida su Eminencia por el Dr. Medina, hizo este las presentaciones de rigor, acompañándole todos al suntuoso templo de la ex-Colegiata, donde entro bajo palio, orando ante el Sacramento y la Imagen de la Virgen. Al comenzar el ejercicio de la novena ocupo el trono preparado al efecto, y una vez terminada esta, fuese al domicilio del sacerdote D. Luis Alcón Nondedeu quien generosamente ofreció a nuestro Prelado, suntuosa residencia para dicho purpurado; en aquel, y ofrecido por el mismo se sirvió un espléndido banquete, al que asistieron las dignidades eclesiásticas y autoridades locales. Las Bandas dé música ejecutaron selectas operas, durante la velada en el jardín de la estancia.
El día 14 a las nueve de la mañana y cantada la Tercia, y bendecida la espléndida y artística corona por su Eminencia comenzó la Misa de Pontifical. Para acompañar en esta Misa a su Eminencia, dispuso el Iltrno. Sr. Obispo que viniera una comisión de Sres. Capitulares de Guadix; de estos, fue Presbítero asistente, el Muy Iltre. Sr. Arcipreste Dr. D. Francisco Vargas Roda. Diáconos de honor, los Muy Ilustres Sres. Arcediano y Chantre, D. Antonio Fajardo Sánchez, y Dn. Antonio Peláez Manrique; Diáconos de Oficio, el Muy Iltre. Sr. Doctoral y Provisor de la Diócesis Dn. Juan de Dios Ponce y Pozo, y el Muy Iltre. Sr. Canónigo Dn. Juan López Gómez, de Mitra y Báculo los Beneficiados de esta Iglesia, D. Luis Alcón Nondedeu, y D. Juan Sánchez Salinas, y de Gremial, D. Ramón García Ruiz, Coadjutor de esta Parroquia. En el lado de la Epístola en su sitial, y comitándolo el Muy Rvdo. P. Provincial de los Franciscanos y el que suscribe. Cura Arcipreste de esta Iglesia, estaba nuestro dignísimo Prelado. La concurrencia era tan grande que las amplias naves de la ex-Colegiata no eran suficientes para contener el numeroso publico, el que apenas dejaba espacio para medio poderse colocar el Excmo. Ayuntamiento, Juntas de Caballeros y Señoras de la Coronación; Cofradías y Hermandades: Terminado el Evangelio, ocupo la Sagrada Cátedra, el Obispo Diocesano, quien con la sencillez y elocuencia que le son propias, cautivo el auditorio numeroso que ansiando como siempre oírle, guardo un silencio tan profundo que se dejo oír por todos, lo que es difícil en la mayoría de los casos de obtener en semejantes aglomeraciones. Terminada la Misa, paso el Ilustre purpurado a la Sacristía, donde se le sirvió un ligero desayuno: Cambiado el temo toledano, de tisú de plata y oro por otro tan antiguo y valioso como el primero, bordado en sedas y oro pero de bastante menos peso para aliviar de las molestias posibles a su Eminencia Rvdma. y pasada media hora esperando la llegada del delegado Regio, se organizo la procesión al sitio donde había de coronarse la Stma. Virgen. Empezó aquella con una sección de caballería de la Guardia Civil, seguida de la Banda Municipal y Hermandades. A continuación la Carroza con la venerada Imagen, las Parroquias constituidas con Cruz alzada, clero secular y regular, y presidiendo, el Sr. Cardenal, con los Diáconos de oficio ya dichos, nuestro Prelado puesto de Capisayos; el Sr. Delegado Regio y el Excmo. Ayuntamiento. Cerraban la comitiva, la Banda Militar del Regimiento de España, y una sección de la Guardia Civil de Infantería y la Guardia Urbana. Llegados al sitio, y ante un inmenso publico que ocupaba el amplio lugar, y balcones y terrazas; hechas las preces por el Sr. Cardenal, y leído el Decreto Pontificio, diserto brevemente y con elocuencia magistral y arrebatadora, nuestro amadísimo Sr. Obispo, preparación al acto de imponer el venerable Sr. Cardenal, ayudado por el Prelado de la Diócesis, la Corona a Ntra. Sra. de la Piedad. Momentos son estos para sentirlos, son indescriptibles; los vivas ensordecedores de las 15.000 personas allí congregadas, el estruendo de las tracas, el repicar de las campanas, los acordes de las Bandas interpretando nuestra marcha real, lo espléndido del día, el azul intenso del cielo, manchado por las nubes del humo de los cohetes lanzados al espacio; dejándose traslucir el nacer y azul de sus plumas, centenares de palomas lanzadas al vuelo, que mas bien parecían ángeles celestiales que envidiosos de nuestra alegría, vinieron a participar del jubilo y satisfacción que embargaban nuestros ánimos, empujaron las lagrimas que abundantemente se deslizaban, por las mejillas de los mas duros e insensibles a humanas emociones. Acto seguido se organizo de nuevo la procesión, llevando la capa pluvial el Muy Iltre. Sr. Arcipreste por haberse retirado abrumado por el cansancio el Sr. Arzobispo, y recorriendo las calles de Caños Dorados, Alamicos, Cabeza, Plazas de la Encarnación, Mayor, y Magdalena, calle de la Zapatería, y Plazas de San Juan y la Merced, en donde se venera nuestra Virgen Coronada. En la hora y media que duro este acto, no cesaron los vivas a la Stma. Virgen, las palmas reales, el volteo en los campanarios de las Iglesias, los acordes de las mencionadas Bandas de música; formando todo un ambiente del sublime entusiasmo que reinaba en todos.
Estas solemnes fiestas, tuvieron digno remate el día 15 con la Misa de Pontifical, celebrada por el Dr. Medina Olmos, en la Iglesia de la Merced, siendo orador Sagrado el Sr. Magistral de la S. y A.I.C. de Guadix; quien con su docta palabra, demostró el tema propuesto haciendo un sermón digno de su cargo. A las seis de la tarde se organizo la solemne procesión, recorriendo las principales calles, y de la que ha quedado imperecedero recuerdo, por la afluencia de publico, tanto alumbrando que llegaron a engrosar las filas de Hermandades y Cofradías en numero aproximado de tres mil; como por la que presenciaba su paso por las calles de su transito.
Y para que conste firmo la presente acta con los testigos presenciales de dicho acto, en Baza a 16 septiembre de 1930 Manuel Obispo de Guadix y Baza, Presidente honorario de la Coronación; Francisco La Iglesia, Alcalde; Antonio Vidal García, Juez de Instrucción; Juan Parra Fernández, Teniente de la G. Civil; Francisco Vargas Roda, Arcipreste; Gabino L. Morant, Director del Instituto; Felipe Mérida Ruiz, Párroco de San Juan; Pedro Castillo Martínez, Párroco de Santiago; Fr. Diego Muros, Guardián de Franciscanos, y Presidente de la Junta de la Coronación; Nicolás L. del Hierro, Vicepresidente de la Junta de la Coronación; Antonio Sánchez Carrillo, Secretario de la Junta de la Coronación; Ramón Martínez Bonillo, Cura Arcipreste. - Rubricados - Es copia literal – Baza a 26 de octubre de 1930”

 

 

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