A LA VIRGEN DE LA PIEDAD, PATRONA DE BAZA

Azucena bastetana,

por ti nuestro corazón 

una plegaria de amores
te canta con devoción.

Cuando te miran mis ojos
mi corazón es feliz.
No me dejes, Madre mía.
Piedad, ¡ten piedad de mí!

En las horas de alegría
y en las horas de dolor
no nos falte, Virgen santa,
la ternura de tu amor.

Cuando te miran mis ojos
mi corazón es feliz.
No me dejes, Madre mía.
Piedad, ¡ten piedad de mí!

En esta tierra quisiste
perpetuamente habitar
para que Baza gozara
de tu amparo maternal.

Cuando te miran mis ojos
mi corazón es feliz.
No me dejes, Madre mía.
Piedad, ¡ten piedad de mí!

Nuestra voz enamorada
piropos dice al cantar:
¡Viva Baza y viva siempre
la Virgen de la Piedad!

Cuando te miran mis ojos
mi corazón es feliz.
No me dejes, Madre mía.
Piedad, ¡ten piedad de mí!

Gonzalo Pulido Castillo
Profesor de Literatura en el

IES “La Sagra” de Huéscar.

 

Décimas por el patrimonio

IGLESIA DE LA MERCED

En Churra, antiguo arrabal,

y sobre ruinas mozárabes

y de tiempos ancestrales,

se levantó majestuosa

la ermita dela Piedad,

fundada por Luís de Acuña,

de noble cuna y alcurnia;

caballero muy devoto

que vino con el ejército

del conquistador cristiano

LOS FRANCISCANOS

Religiosos de humildad

dela Ordenfranciscana

custodian ala Patrona,

la Piedaícade Baza,

Virgen la dela Piedad.

Asesores de la Virgen,

Virgen dela Soledad;

servidores de la iglesia,

dispuestos siempre en ayuda

como una brisa de paz.

EL CAMARIN DE LA VIRGEN

Camarín dela Virgen,

trozo de cielo y amparo

de todos los bastetanos;

regazo, cuna y hogar

del alma en su caminar

en las noches de camino

a las praderas del Cielo;

carroza de plata y oro,

joya, cofre y relicario

dela Virgensu santuario.

(Juan Díaz Casanova)

PIEDAD BENDITA DE BAZA

  

Porque en esta tierra,

raíz única de tu luz,

bendición de cada día,

esperanza y armonía,

arropas al desconocido

que te reza con fe

en sus horas de agonía.

Porque estás ahí espléndida

y llena de vida;

sentada en este

tu bendito pueblo, Baza,

para ser auxiliadora y protectora;

madre bastetana pura y humana,

lo das todo día a día.

Y yo aquí, desconocida ante ti,

me arrodillo y te rezo,

con respeto me confieso,

y aunque jamás pueda verte

sí sé en mi corazón tenerte.

Con cariño te acogí

el primer día que te vi,

y nunca mientras yo viva

podré olvidar ya tu nombre:

¡Eres mi Luz, serás

por siempre mi Vida;

Piedad Bendita!.

(María Esther Montero Aguilera)

 GRANADA

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