Las Tradicionales Rogativas a la Virgen de la Piedad se celebrarán del 23 al 30 de abril

La Sagrada Imagen se trasladará a la Iglesia Mayor el sábado 22 después de la Misa de las 20 h. en su Templo.

PROGRAMA 2017

22 SABADO: 20 h. Misa en el Templo de la Piedad  y al finalizar traslado de la Virgen a la Iglesia Mayor.

23 DOMINGO A 30 DOMINGO, en la Iglesia Mayor.

19:30 h. Rezo del Rosario. 20 h. Santa Misa y ejercicio de las rogativas.

El domingo 30, después de la Misa, Rogativa Solemne ante el Cristo de los  Méndez y regreso de la Virgen a su Templo.

El creyente siempre ha elevado sus ruegos a Dios para conseguir el remedio a una grave necesidad. Cuando esa necesidad afecta a un gran número de fieles, la Iglesia Católica realiza lo que se llama una ROGATIVA mediante una oración pública, colectiva y solemne implorando, casi siempre, la mediación de algún santo o advocación concreta de la Virgen.

  ¿Y qué mejor mediadora puede encontrar el pueblo de Baza que su Virgen de la Piedad!? Así lo ha hecho a lo largo de su historia con ocasión de epidemias, terremotos, tormentas, etc.

          Desde el mismo momento del descubrimiento de la Sagrada Imagen, en 1490, el pueblo acude a Ella como mediadora.

El profesor de la Universidad de Granada, Antonio Luís Cortés Peña, recoge testimonios de casi un centenar de rogativas celebradas en Baza entre 1568 y 1768 destacando

“la abrumadora superioridad que en las preferencias populares termina por alcanzar la devoción a la Virgen de la Piedad” 

Dado el carácter eminentemente agrícola y ganadero que siempre ha tenido nuestra ciudad, y debido a sus épocas de pertinaz sequía, la razón por la que más veces se organizan rogativas a Ntra. Señora de la Piedad es la de pedir el agua vivificante para salvar  las cosechas.

          La primera referencia escrita que se tiene de una rogativa a la Piedad para este fin es del 7 de abril de 1627 en que se le ofrece una misa “por la falta de agua”.

         En un documento descubierto por el Licenciado en Historia bastetano, Juan Manuel Román Domene podemos encontrar el inicio de las rogativas a la Virgen de la Piedad ante el Cristo de los Méndez.

Se trata del testamento de doña María de Avalós, esposa de don Francisco Méndez Pardo, realizado ante el escribano Matías de Vilches en el año 1580 y en el que, tras dejar constancia de que pertenece a la Hermandad de Nuestra Señora de la Piedad, dice:

“...mi ultima boluntad es que a la vuelta de Santa Maria de la Piedad a su combento, mando sacar al Xristo de la capilla de que somos patronos para que intercedan por la lluvia...”. 

EL RITUAL DE LAS ROGATIVAS DESCRITO POR EL P. MERCEDARIO FRAY JUAN BARROSO (1744)

"El viernes penúltimo de Abril, en que comienzan las fiestas de los labradores, a la hora de costumbre  se bajará  la imagen de Ntra. Sra. de su camarín, para ponerla en andas, dándose entre tanto los repliques acostumbrados (los que se darán siempre que se suba o baje al camarín). Al día siguiente por la tarde al terminar el coro de la Colegiata subirá el Clero de la misma con Cruz alzada y ornamentos morados para bajarla procesionalmente al dicho templo, donde permanecerá hasta el domingo último de dicho mes, haciéndole en esos días rogativas por la mañana después de la misa conventual, y Salve y Letanía  por la tarde después de Coro, y demás cultos que de tiempo inmemorial se le dedican.

El domingo último, se organizará solemne procesión general de rogativa presidida por el clero de la Colegiata con asistencia de las parroquias, Corporación Municipal bajo mazas, y de todas las Hermandades. Al llegar la procesión a la Plaza Mayor, se sacará al atrio de la Iglesia el Santísimo Cristo de los Méndez, y volviendo hacía El la imagen y arrodillándose el clero y el pueblo se entonará solemne rogativa AD PETENDAM PLUVIAM, mientras se toca la campana de la Colegiata. Terminada la ceremonia continúa procesión, encaminándose al Santuario de la Stma. Virgen, donde se canta a la llegada una Salve solemne regresando  el clero en igual forma a su Iglesia.

Si el domingo dicho lloviese, se aplazará la procesión al domingo inmediato siguiente, y así sucesivamente sin que pueda esta verificarse en ningún día entre semana, aunque lo hubiere festivo, continuándose los cultos en la Colegiata en igual forma que la  primera semana”.

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