FOTOCAMARIN14

           El espacio más suntuoso del Santuario es, sin duda, el camarín donde está situada la venerada imagen de Ntra. Sra. de la Piedad. 

          La construcción del camarín de la Virgen de la Piedad comienza en 1689, firmándose el contrato entre el padre Comendador, fray Jacinto Aturiac, y el maestro de carpintería vecino de Baza, Juan López de Robles, el día 23 de mayo. El contrato es para la obra de albañilería exclusivamente que se fija en la cantidad de 4.000 reales. La decoración del mismo se hace a principios del siglo XVIII. Es una estructura adosada a la cabecera del templo, desde el que se puede contemplar la imagen por el hueco abierto a la nave central con un arco de medio punto, y que comprende varias piezas: el camarín propiamente dicho, el antecamarín y la escalera de acceso a ellas a través de una puerta que se abre en el fondo de la sacristía. Debajo de ellas hay un sótano en el que algunos piensan, sin fundamento, que se encuentra el lugar donde fue hallada la Imagen de la Virgen. Si esto hubiera sido así, se habría utilizado este espacio como lugar de culto.

           El camarín es de planta rectangular y está cubierto con una bóveda elíptica dispuesta sobre pechinas ocupadas por águilas imperiales bicéfalas, propias de la casa de Austria; estas sostienen artísticos espejos con marcos tallados en madera vistosamente decorada. En el centro de la cúpula hay una piña, muy exornada, en la que convergen nervios dorados que le dan un claro carácter ornamental en concordancia con las tendencias artísticas de la época en que se construyó. Las paredes están revestidas de una llamativa decoración en la que se combinan la piedra, el estuco y las yeserías para dar lugar a motivos policromados como guirnaldas, hojas de acanto, de vid y de laurel que forman medallones y marcos que acogen la rica iconografía, tanto regia como religiosa, representada en la estancia. El camarín contiene una importante dosis de naturalismo y artes figurativas, características determinantes del estilo barroco. En el muro del fondo se abre una ventana cuya luz está velada por una gruesa cortina que imprime a este espacio un marcado carácter sagrado y devocional debido a la proximidad de la Imagen de la Virgen que ocupa el centro del mismo.

            Tras el saqueo napoleónico y el proceso desamortizador de 1836, el camarín, queda en un estado lastimoso de abandono y deterioro. En 1926 comienzan las obras de restauración y nueva subida al camarín, bajo el asesoramiento del escultor granadino Navas Parejo. Obras que finalizan en 1929 y son bendecidas el 1 de septiembre.

            Destaca el camarín, en primer lugar, por la iconografía relacionada con la Monarquía española a través de algunos de sus símbolos y algunos de sus reyes. Dentro de cuatro marcos de yesería tallada y sobredorada se encuentran sendos lienzos con retratos de reyes que siguen, en su colocación, un orden cronológico. Sobre la puerta de entrada figura Felipe II, monarca que favorece económicamente a la ciudad con la concesión, en 1583, de una feria anual en los días anteriores y posteriores a la festividad de la Natividad de la Virgen. Los retratos de la reina gobernadora doña Mariana de Austria y de su hijo Carlos II, último de los reyes de la Casa de Austria, situados en la pared del fondo, recuerdan la relación que ambos tuvieron con el templo debido a la milagrosa curación del rey niño, en 1673, por intercesión de la Virgen de la Piedad. Estos tres retratos fueron pintados en 1958 por el artista granadino Luis Palomares para sustituir a los antiguos muy deteriorados. Frente a la puerta de acceso se encuentra el retrato de Felipe V, símbolo histórico de la importancia de este nuevo monarca de la Casa de Borbón en los comienzos del siglo XVIII, época en que se decora el camarín. Este es el único lienzo primitivo que se conserva ya que fue respetado por los franceses debido a la nacionalidad gala del monarca. En esta misma pared se encuentran otros símbolos de la monarquía: el león con el orbe a sus pies, los dos castillos y el collar de la Orden del Toisón de Oro. Con estos retratos y símbolos se pretende establecer una relación histórica entre el Santuario, la Virgen de la Piedad y la monarquía española.

          También es importante en la decoración del camarín la iconografía de tipo religioso. En la pared del fondo y bajo la ventana, cuyo marco es un prodigio de ornamentación barroca, hay una pintura ovalada de Ntra. Sra. de la Merced y, a ambos lados, dos frescos que representan a San Pedro Nolasco y a San Ramón Nonato, santos vinculados a la Orden Mercedaria. Bajo el lienzo de Felipe V hay un cuadro de la Santísima Trinidad. A ambos lados de la boca del camarín se encuentran lienzos de San Francisco de Asís y de Santo Domingo de Guzmán y flaqueando la puerta de entrada se encuentran los de San Antonio de Papua y San José. Estos cuatro últimos pintados por Manuel Muñoz Barberán y colocados el 18 de marzo de 1941.

          El centro de la estancia lo ocupa la Sagrada Imagen de Ntra. Sra. de la Piedad colocada sobre el suntuoso trono barroco tallado, en 1955, por el escultor granadino Francisco López Burgos. En el año 2005, el Camarín, se somete a una restauración integral, tanto de sus elementos constructivos como decorativos, lo que hace que en la actualidad luzca en todo su esplendor.

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