IGLESIA

El actual templo, donde recibe culto la Virgen de la Piedad, tiene su origen en aquella primitiva ermita que comenzara a edificarse en los primeros meses de 1490, fundada por Don Luis de Acuña, que había participado en la conquista de Baza y estaba emparentado con don Enrique Enríquez y doña María de Luna, tíos del rey Fernando, para lo cual eligió un solar existente en el arrabal de La Churra, en el que se encontraban las ruinas de un antiguo y humilde templo mozárabe, en donde los cristianos bastetanos hacían sus cultos antes de la invasión almohade; y precisamente en el mismo sitio en donde se firmaron las capitulaciones de entrega de la ciudad a los Reyes Católicos.
 Por un documento datado el 31 de julio de 1492 podemos deducir que por esa fecha la ermita ya estaba construida, o en proceso de construcción, y tenía el título de la Piedad.
Concluida la ermita y establecido el culto en ella, este fue atendido por capellanes. En el año 1522 fallece Don Luis de Acuña, que había dispuesto en su testamento que la ermita que había construido en Baza se entregase a los Padres de la Merced. Establecida, en nuestra ciudad, la Orden Mercedaria en 1523, los primeros religiosos pusieron todo su afán en construir una nueva capilla en la medida que los bienes fundacionales lo permitieran, ya que la ermita les pareció poco digna y muy pequeña para el culto a la Piedad.
La capilla se comienza a edificar ese mismo año de 1534, Esta obra no debió ser muy sólida pues, muerto don Melchor, su viuda rehace la capilla para lo que contrata, el 28 de febrero de 1546, la nueva construcción con Martín de Alzaga según trazado de Rodrigo de Gibaja, el arquitecto más autorizado en esta época en Baza y maestro cantero de la Iglesia Mayor.
Para la realización de la nueva capilla es necesario el derribo de la anterior. La construcción del nuevo templo se caracteriza por su larga duración ya que se prolonga hasta el último tercio del siglo XVIII.
Durante el siglo XVI se construye la capilla mayor y las dependencias de la  sacristía, que una vez finalizadas hacen parecer ridículas las dimensiones del cuerpo de la iglesia en comparación con lo nuevamente edificado, por lo que se proyectan acometer obras para su ampliación. 
Durante el siglo XVII se lleva a cabo un amplio programa de obras que incluyen la ampliación de la iglesia primitiva y así mismo se inicia la construcción del camarín de la Virgen. El incremento de las dimensiones de la iglesia se hace necesario debido a la gran afluencia de fieles en los días de cultos a la Virgen. La primera obra que se acomete para ello es la de alargar la nave principal, obra que está finalizada en 1652. Sin embargo y viendo el aspecto destartalado que presenta el templo, ocho años después, se acometen las obras de adición de sendas naves laterales, con la finalidad de alojar altares dedicados a otras devociones complementarias de la Virgen de la Piedad y que lograrían un equilibrio en las dimensiones del templo. La ampliación por el lado de la epístola no reviste problema alguno ya que linda con el terreno del convento, pero el lado del evangelio presenta el problema de que el muro es colindante con la calle. Ante esto se piensa en una solución drástica: ocupar el terreno público y desviar el trazado de la calle, ofertando a cambio unas casas propiedad del convento. En 1660 fray Gabriel Salido hace la solicitud al Ayuntamiento que, tras escuchar las razones de los mercedarios, otorga el correspondiente permiso y se construye una nueva nave, dividida en varios tramos abovedados, como se había hecho en el lado opuesto. Esta ampliación transforma por completo la apariencia de la iglesia, en la que destaca la amplitud de la nave central en anchura y en altura en relación con las naves colaterales.
Durante el siglo XVIII se completa la decoración del camarín, se reconstruye la fachada y se coloca la portada monumental de la iglesia.
Esta larga duración de la edificación del templo hace que en él se sucedan una gran variedad de estilos artísticos, muestrario de las tendencias de moda en cada periodo: el último gótico,  un primer renacimiento y un barroco tardío. Todos estos estilos perfectamente compatibles con el tradicional de la zona: el mudéjar.
El templo es de planta rectangular de tres naves, separadas por arcos de medio punto, y cabecera cuadrada de sillería cubierta con una bóveda de crucería estrellada. Se observa que esta cabecera, donde se encuentra el altar mayor, no es prolongación del rectángulo de la nave central, sino que está algo inclinada hacia la derecha, por la necesidad de dejar dentro del templo el nicho o fosa donde estuvo oculta la Imagen de la Virgen.
Las naves laterales tienen bóvedas de aristas a tramos. La nave central tuvo un bonito artesonado, modificado y arreglado repetidas veces. La última fue en 1983 en que, por hundimiento parcial de la cubierta se construyó una totalmente nueva de teja árabe, decorándose con un sencillo artesonado de madera y tirantes. Esta nave central está separada del presbiterio por un monumental arco toral de medio punto, muy decorado con veneras, medias lunas y motivos florales. En la clave hay un escudo real sostenido por leones rampantes; y en las enjutas los escudos de los Enríquez y de los Luna sostenidos por ángeles. En los laterales de la capilla mayor se encuentran, tallados en piedra, los dos escudos de las citadas familias.
Tuvo esta capilla mayor un magnífico retablo barroco construido en el siglo XVIII, destruido en 1936. En la actualidad tiene un moderno retablo de madera tallada y sobredorada coronado con el escudo mercedario. Bajo el escudo una pintura: “San Francisco de Asís recibiendo los estigmas”. En el centro se abre un hueco acristalado por el que se ve la Imagen de la Virgen de la Piedad  en su camarín. A ambos lados hay hornacinas con sendas imágenes de Jesús y de la Virgen.
En las paredes de la nave central cuelgan lienzos de temática franciscana, de principios del siglo XX, obra de Fr. Manuel Navarro.
A los pies del templo se conserva el gran coro con artísticas molduras barrocas.
Al entrar a la iglesia, al lado derecho, hay un armario de madera de Guatemala, cuyo interior está policromado con sangres de animales guatemaltecos. Las puertas están decoradas con dos bellos escudos de la Orden Mercedaria en madera tallada, de estilo rococó.
 La monumental portada de mármol gris de Macael, que ocupa gran parte de la fachada principal, fue realizada en 1776 sin que, por ahora, se conozca el nombre de su autor.
 Se trata de una portada retablo dividida en dos cuerpos. El cuerpo inferior tiene arcos de medio punto sobre jambas, enmarcado por pilastras pareadas corintias. Las pilastras tiene grabada una decoración floral. El cuerpo superior, con arcos y pilastras del mismo orden arquitectónico, tiene en el centro una hornacina donde estuvo la imagen de San Pedro Nolasco fundador de la Orden Mercedaria. En los años 70 del pasado siglo se colocó en este hueco una imagen de mármol de la Virgen de la Piedad, obra del marmolista bastetano Rafael Flores Ruiz. Tiene una cartela con esta inscripción: “Se colocó esta portada, siendo comendador el R.P. Leonardo Vela. 1776”
    

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